“Al conocer esta casa, me comentan: No se parece a ninguno de los proyectos que hizo el estudio. ¡Claro que no! Todos nuestros diseños los hacemos a medida de los sueños y gustos de sus propietarios, y son tan únicos e irrepetibles como ellos”, dice la arquitecta Analía Valle.
“En Sofitel La Reserva Cardales cada lote es diferente. En este caso se trata de un lote al golf, con casi 26 m de frente y 1260 m2 totales -explica la arquitecta Analía Valle-. Cada vivienda es el sueño de una familia que intentamos concretar con la arquitectura. Sentimos la responsabilidad de crear espacios que definan la calidad de vida de quienes los habiten”.
Una fachada particular
Una viga que recorre toda la fachada genera un espacio de transición previo a la puerta de entrada. Ese patio de ingreso se nutre de canteros con especies florales y arbustivas. Un varillado de WPC asegura intimidad a los ventanales de doble altura orientados a la calle.
El plano de la puerta y el paño superior fueron revestidos con wall panel de WPC, logrando con esta decisión que la fachada quede prácticamente exenta de mantenimiento.
El ingreso a la casa impacta con su doble altura y la luz natural que colma todo el espacio, en el que se destacan las formas elegantes de la escalera y su muro central revestido con listones símil madera. De ese modo se logra dar continuidad a la materialidad exterior respetando la premisa de lograr bajo mantenimiento.
A un lado del ingreso, con vistas al frente y al patio delantero, se ubica un escritorio (eventual dormitorio de huéspedes), en suite con baño.
Sin transición, el gran espacio de estar y comedor, conectado con la cocina, es el corazón de la casa. Este ambiente tiene grandes ventanales que aprovechan las privilegiadas visuales al parque y al campo de golf, sin interrupciones por construcciones vecinas. Ese paisaje solo es matizado por las copas de los liquidámbares que se tiñen de color fuego en otoño, o por las magnolias con sus grandes flores blancas perfumadas.
“La cocina -aporta la arquitecta Valle- fue pensada en detalle para la actividad y pasión de su propietaria: cocinar, enseñar y transmitir esta pasión a sus alumnos a través de sus clases y sus redes. Pensamos un lugar para cada cosa: los libros de recetas, múltiples electrodomésticos, un cristalero iluminado para exhibir la vajilla decorada, siempre presente para su uso. Una gran mesada en isla que contiene el anafe, una torre de enchufes retráctiles y la campana suspendida, convoca a su alrededor, en cómodas banquetas, a disfrutar de las preparaciones.
Mención aparte para el espacio exterior con huerta, frente a la ventana de la cocina, lleno de flores de estación, hortalizas y aromáticas
La galería, a la que expande el gran ambiente integrado, se cerró con vidrios templados corredizos para facilitar su utilización todo el año. También se usa como espacio para clases de cocina, para lo que se ubicó una mesada en isla frente a la parrilla, con horno y anafe eléctrico, bacha, heladera y horno a leña. Se pensó en un hogar para calefaccionar el espacio en invierno, junto con la pre instalación de un equipo tipo split frío-calor.
En la planta alta, el paso distribuidor de los ambientes privados balconea a la doble altura del ingreso, ganando también visuales de calidad para ese segundo nivel, donde se ubican dos dormitorios en semisuite con un baño, y cada dormitorio con amplios espacios de guardado (¡algo que nuestros clientes siempre agradecen y reconocen!).
La suite, con generosas dimensiones, abre sus visuales a la terraza y al golf, enriqueciendo el espacio privado. Un vestidor con 3 placares arma también un generoso espacio de guardado. El baño, con doble bacha, box de ducha y bañera exenta cuenta con un gran ventanal en esquina que lo llena de luz y visuales.
Los detalles y la decoración estuvieron a cargo de los propietarios, quienes le crearon una impronta familiar con fotos de sus nietos, mantas, cuadros y objetos traídos de sus viajes, logrando que las delicias elaboradas por la anfitriona tengan su correlato con el espacio cálido creado. Una gran satisfacción profesional y personal haber sido la arquitecta de esta familia”, concluye la arquitecta Analía Valle.
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