Casa Ushi es el resultado de un proceso entre Remy Arquitectos, Myoo Interior Architecture y Liwa Construcciones, donde el diseño y la ejecución se desarrollan como una única disciplina. Desde la primera línea proyectada hasta el último detalle construido, cada decisión responde, en este proyecto, a una misma visión: materializar una arquitectura ejecutada con precisión, sensibilidad y un profundo respeto por la materia. “Creemos que una obra trasciende la calidad de su diseño cuando la construcción logra interpretar cada intención del proyecto -comentan los profesionales participantes del mismo-. Por eso, Casa Ushi fue concebida y construida bajo una mirada integral,…
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Casa Ushi es el resultado de un proceso entre Remy Arquitectos, Myoo Interior Architecture y Liwa Construcciones, donde el diseño y la ejecución se desarrollan como una única disciplina.
Desde la primera línea proyectada hasta el último detalle construido, cada decisión responde, en este proyecto, a una misma visión: materializar una arquitectura ejecutada con precisión, sensibilidad y un profundo respeto por la materia. “Creemos que una obra trasciende la calidad de su diseño cuando la construcción logra interpretar cada intención del proyecto -comentan los profesionales participantes del mismo-. Por eso, Casa Ushi fue concebida y construida bajo una mirada integral, donde arquitectura, construcción, materialidad, iluminación, paisaje y detalle convergen para formar una experiencia coherente. No se trata únicamente de construir una casa, sino de dar vida a un espacio donde cada encuentro entre materiales, cada proporción y cada transición fueron cuidadosamente pensados para transmitir calma, permanencia y una conexión genuina con quienes la habitan.
Casa Ushi nace de la búsqueda de una arquitectura donde el recorrido, la luz y la materia construyen una experiencia antes que un simple espacio habitable. El acceso se plantea como una secuencia cuidadosamente diseñada. Un camino definido por piezas que conducen hacia un patio central que, a su vez, funciona como el verdadero umbral de la vivienda. Más que un vacío, este espacio es el corazón del proyecto: un ámbito de pausa que incorpora luz, vegetación y cielo, estableciendo desde el primer momento un vínculo profundo entre la arquitectura y la naturaleza. La materialidad expresa el carácter de la casa con honestidad y equilibrio. El hormigón visto aporta presencia y permanencia; la piedra refuerza la relación con el paisaje; la madera introduce calidez y escala humana; mientras que el vidrio diluye los límites, permitiendo que el interior y el exterior dialoguen de manera continua. Cada material cumple un rol preciso, construyendo una atmósfera serena donde la textura, la luz y el paso del tiempo adquieren protagonismo.
La planta baja se organiza alrededor del patio, que articula el funcionamiento de toda la casa. El hall establece una conexión visual permanente con el exterior y conduce hacia el área social, donde un estar de doble altura se abre completamente al jardín. La vegetación se integra a la arquitectura como un elemento vivo que transforma la percepción del ambiente. La cocina y el quincho mantienen una relación fluida, vinculados mediante una galería que extiende el espacio habitable hacia el exterior y refuerza la continuidad entre los distintos programas. En la planta alta, la circulación vuelve a encontrar en el patio su punto de referencia. Los dormitorios de los niños se orientan hacia el frente, mientras que la suite principal se ubica sobre el contrafrente, privilegiando las vistas abiertas hacia el golf y manteniendo una relación permanente con la doble altura del estar, a la vez que se fortalece la conexión visual entre los distintos niveles de la vivienda. El último nivel se concibe como un espacio destinado al disfrute del paisaje. Las terrazas amplían la experiencia de habitar, ofreciendo nuevas perspectivas sobre el entorno y convirtiéndose en lugares de contemplación, descanso y encuentro.
Más que una composición de volúmenes y materiales, Casa Ushi propone una forma de habitar donde la arquitectura acompaña el ritmo cotidiano con naturalidad. Cada espacio fue pensado para potenciar la relación entre las personas, la luz, la vegetación y el paisaje, logrando un equilibrio sutil entre solidez y liviandad, privacidad y apertura, permanencia y naturaleza”.
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