La suma de todos los deseos: espacios de calidad, paisaje exterior, un inspirador escritorio-atelier con vista al cielo, un asombroso playroom, y una estética de villina toscana, definen este proyecto de Fernández Borda Arquitectura. Habitar una casa hecha a nuestra medida, que expresa nuestros gustos y deseos, es envolvernos con una segunda piel protectora y estética. Las cubiertas de tejas cerámicas envejecidas color siena dibujan su festoneada terminación sobre las molduras que marcan la altura de los muros revocados en tono natural. Aberturas con suaves arcos, barandas de forja de hierro que combinan con el diseño de las rejas de…
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La suma de todos los deseos: espacios de calidad, paisaje exterior, un inspirador escritorio-atelier con vista al cielo, un asombroso playroom, y una estética de villina toscana, definen este proyecto de Fernández Borda Arquitectura.
Habitar una casa hecha a nuestra medida, que expresa nuestros gustos y deseos, es envolvernos con una segunda piel protectora y estética.
Las cubiertas de tejas cerámicas envejecidas color siena dibujan su festoneada terminación sobre las molduras que marcan la altura de los muros revocados en tono natural. Aberturas con suaves arcos, barandas de forja de hierro que combinan con el diseño de las rejas de las puertas, y un volumen central, de piedra rústica, que contiene la caja de la escalera, componen una fachada de estética toscana en una vivienda pensada para los requerimientos habitacionales de hoy.
En la fachada principal se compensa la irregularidad del volumen saliente de la doble cochera con el de la torre en el lateral opuesto, rasgo que suma al estilo elegido y cuyos aventanamientos abren visuales panorámicas hacia el golf muy aprovechadas en el interior.
La distribución toma un partido definitivamente formal pero con concesiones hacia la integración tan buscada actualmente. Los ambientes sociales principales pueden separarse o integrarse a través de puertas embutibles en el caso de que la ocasión así lo requiera. De esta manera en la planta baja conviven, con recorridos separados pero integrables, los sectores sociales principales y los familiares cotidianos. El sector de cocheras y de servicio tiene acceso lateral independiente.
La cocina, con isla central con desayunador, se alarga en un family room que expande en la zona de quincho de la galería. Separado espacialmente, el sector social de la galería semicubierta, se conecta con el living y permite las visuales desde el interior hacia el jardín.
Las cocheras y las dependencias de servicio tienen acceso lateral independiente.
La planta alta se distribuye entre la suite principal y las secundarias, con expansiones aterrazadas hacia ambas fachadas. Una escalera exterior transforma en solárium a la terraza posterior y la conecta con el jardín.
Espectacular, la amplia sala de baño de la master suite tiene un hidromasaje circular que se acomoda en la pared curva de la torre, flanqueado por las ventanas verticales, mesada de mármol con veta muy marcada beige y marrón, doble lavabo, duchas e íntimo. El mismo mármol combinado con panes de travertino beige se usó en los revestimientos.
El amoblamiento y las puertas interiores de toda la casa son de madera maciza con lustre en tono nogal.
“La premisa en la materialización de las obras del estudio es siempre la utilización de materiales nobles –madera, piedra, mármol, hierro– combinados con la máxima tecnología posible para brindar confort y optimizar los consumos de energía a través del uso de aislantes especiales en muros y techos. En esta vivienda se colocaron ventanas de PVC foliado con doble vidrio, sistema de audio Hi Fi sectorizable en todo el interior, iluminación por LEDs, alarma, monitoreo remoto y un grupo electrógeno a gas para asegurar la provisión de energía ante eventos fortuitos”, explica el arquitecto Pedro Borda.
Se colocaron pisos de travertino pulido taponado en todos los ambientes sociales principales; en las galerías y en el solárium de la piscina se optó por travertino pulido poro abierto. En las suites los pisos son de listones de madera maciza, y de listones largos de madera rústica en el escritorio del ático y en el sótano.
La piedra, rústica y natural, es una constante en todo el exterior. Aparece protagónicamente en la fachada; construye la pared lateral de la escalera en el contrafrente, y se replica en el volumen de la parrilla y del horno. También se la adoptó en el interior, como revestimiento del playroom y acompañando a las paredes enteladas que aseguran un adecuado tratamiento acústico en el sector de cine.
Con vocación de lago, la piscina ondula cercana a la casa, armando un solárium lateral, pero sin cortar la vinculación de la galería con el verde. De noche, iluminada con LEDs, su forma orgánica semeja la de un lago natural.
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